JAVIER MARÍN. CORPUS LA BELLEZA DE LO IMPERFECTO EN SAN ILDEFONSO

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  • La exposición Javier Marín. Corpus revisa dos décadas de producción creativa del escultor mexicano con obras poco vistas en México.
  • La muestra reúne una cuidadosa selección de 48 esculturas en bronce, madera y resinas combinadas con diversos materiales, producidas entre 1998 y 2015; de las cuales 25 obras nunca antes han sido exhibidas.
  • Javier Marín. Corpus,  estará abierta al público en el Antiguo Colegio de San Idelfonso hasta el 20 de marzo de 2016.
  • Javier Marín. Corpus, forma parte del Proyecto Corpus Terra, presentado en tres sedes: Palacio de Cultura Banamex-Palacio de Iturbide, Plaza Seminario y San Ildefonso.

La Universidad Nacional Autónoma de México, el Consejo Nacional para la Cultura y las Artes, el Gobierno de la Ciudad de México y el Antiguo Colegio de San Ildefonso, en colaboración con la Fundación Javier Marín, presentan la muestra Javier Marín. Corpus, una revisión de dos décadas de la producción creativa de uno de los artistas mexicanos más relevantes y reconocidos en los ámbitos nacional e internacional de la actualidad.

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La exposición Javier Marín. Corpus, curada por el Mtro. Ery Camara, Coordinador de Exposiciones del Antiguo Colegio de San Ildefonso, retoma el concepto de proceso como eje discursivo. Desde esta aproximación, la muestra invita al espectador a detener su mirada no sólo en la obra terminada, sino en los pasos intermedios entre la concepción y la realización de la misma; aspectos que delatan la técnica, la utilización de distintos materiales y, sobre todo, la idea del artista.

La muestra reúne una cuidadosa selección de 48 obras, producidas de 1998 a 2015. Esculturas e instalaciones de distintas dimensiones y materiales como el bronce, la madera, la resina de poliéster y mezclas de materiales orgánicos e inorgánicos, que reinterpretan la figura humana y revelan el gusto de Javier Marín por la experimentación.

Distribuida en 1,103 m², en siete salas de la planta baja y los patios de acceso del Antiguo Colegio de San Ildefonso, las obras de Marín conviven con la arquitectura civil barroca novohispana de este recinto que aún conserva la impronta del muralismo mexicano. De esta forma, las esculturas de Javier provocan en su recorrido pausas que revelan a los visitantes orígenes, recuerdos y destinos, sin la intención de prescribir un itinerario fijo, porque se extienden a la mirada del observador como una invitación a descubrirse, entre parajes poblados de ensueños y figuras, convulsionados por los caudales desenfrenados de la imaginación, que guían la secuencia de esta exposición.

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Mtro. Ery Camara (Derecha) noche de Inauguración Javier Marín Corpus.

Ery Camara, curador de Corpus, señala: “Elemento esencial de su discurso estético, la figura humana encarnada en barro, bronce, resinas y madera con una originalidad deslumbrante constituye un léxico irreductible a las formas o al estilo. Estos cuerpos trabajados atraen enigmas, tentaciones y hondas especulaciones intelectuales pero se resisten a clasificaciones o atribuciones precipitadas. Su anatomía intervenida aglutina y dilata singularmente la energía incontenible que libera su elocuencia. Son obras que registran las evidencias de un proceso intenso de gestación que con audacia asimila y trastoca la figuración como un lenguaje potencialmente contemporáneo. Con una determinación consciente, el artista transgrede las proporciones, los acabados y los cánones que lo ligan a alguna escuela a pesar de que comparta con el pasado o el presente referencias ineludibles. Las características intrínsecas de su obra la hacen única. Javier Marín prescinde de cualquier intento de representar o imitar y así logra obras en las que se asoma la belleza de lo imperfecto. Pasar de técnicas tradicionales a la robótica o intervenir lo digital con pinturas al óleo en su bidimensional y otras combinaciones tecnológicas refrendan el hecho de que el conocimiento y la sensibilidad encuentran en estas exploraciones una revitalización y un dinamismo que no deben pasar desapercibidos en cuanto a estrategia discursiva de Javier Marín. La exposición Corpus es una oportunidad excepcional para redimensionar el lenguaje y la escultura de Javier Marín en el contexto contemporáneo”.

 

JavierMarin_entrevistaSobre su obra, Javier Marín comenta:

-Me interesa el vehículo que la escultura representa para acercarme a la gente que va a escuchar o tratar de entender o apreciar lo que yo hago. La figura humana es mi mejor aliado en eso. Creo que es una de las formas más identificables para cualquiera. Ejercer la libertad al máximo, la libertad que me da este trabajo que depende de mí, tiene que ver con tener la libertad de crear estos personajes que a lo mejor pertenecen a una raza fantástica.

-Yo aspiro a un lenguaje muy simple, sin tanta erudición, sin tanto “conocimiento”, un lenguaje accesible que vaya directo a esa parte que tiene que ver más con lo intuitivo que con lo razonado. Prefiero que la obra sea algo abierto, abierto hasta el punto de que no esté completa sin el que la interpreta, la capta, la recibe, la reelabora y la vuelve a dejar libre.

-No es que en mi obra no haya modelo, es que éste no es un modelo vivo como la Academia lo entendería. No hay un modelo físico delante de mí, porque no me motiva la representación de la naturaleza. Creo que mi modelo es el hombre cuando intenta representarse a sí mismo hoy, ayer y en el futuro.

-Hacer escultura se ha vuelto una herramienta más o menos inmediata. Después de tanta práctica, la idea de dominar la técnica dejó de ser una preocupación y esto permitió que otras cosas fluyan. Trabajo mucho por el disfrute, por el placer. Trabajar para mí es un acto absolutamente íntimo que me da más placer que cualquier otra cosa. La parte técnica no deja de ser un atorón que hay que brincar.

-Mi primera experiencia con la escultura fue en el taller de Gerda Gruber, que tenía fama de ser una maestra “terrible”, de ella, se contaba que si no le gustaba el trabajo te sacaba del taller. En mi caso nunca hubo ningún tipo de cuestionamiento, cosa que le agradezco porque a mí me frustraba mucho que la escuela quisiera someter todas las intenciones a un razonamiento lógico o teórico. Tuve la libertad de hacer lo que yo quisiera: bueno, malo, mal planteado, bien, anacrónico. Lo que tú quisieras pero con la mejor calidad. Y ahí me reencontré con el placer de crear con volumen, y empecé a trabajar con el barro, que me apasionó porque en él había un matiz de sensualidad en la técnica que me sigue gustando muchísimo. Es lo más próximo a nuestra piel cuando lo modelas con las manos.

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Sobre el bronce

-Alguien una vez me dijo: “a ti nunca se te ocurra hacer bronce porque tú no sirves para eso, no es lo tuyo; lo tuyo es el barro y tú tienes que hacer barro”. Esas cosas me afectan y me afectaban más entonces. “¿Pero cómo carambas se atreve…?”, pensé. Entonces decidí tomar el reto y lo que hice fue ir directamente a los procesos y preguntarme: “¿qué le falta a ese bronce que yo necesite?” “Le falta un nivel de accidente, un grado de improvisación que me permita trabajar con él”. Me fui a una fundición, empecé a ver qué había en el proceso y ahí descubrí que el bronce, como se hace en México, está lleno de aleaciones e historias que yo no conocía. Éstas, normalmente se borran, se desvanece la mano de los que lo intervienen, se pule y se pinta de verde, se le saca brillo y queda “desollado”. Al verlos trabajar, me dije: “este señor que está aquí dividiendo el molde está haciendo un diseño sobre mi pieza, yo propongo una forma, viene él y a partir de eso pone ahí una aportación mental o intelectual, con unas intenciones diferentes, y esto se traduce en un diseño maravilloso. Divide la pieza con una línea de tal manera que queda como atrapada en una red. Cómo voy a borrar eso, sería estúpido. En cada pieza es diferente”. Y esta intención que se materializaba sobre mi pieza le daba más peso y más valor. Lo mismo me pasó con el que hace los agujeros para los soportes, de repente vi que agarraba un fierro caliente e iba clavando a criterio suyo una serie de alambres para detener el envoltorio de yeso para fundir la pieza, y me di cuenta de que ese diseño que él hacía también respondía a otros intereses, pero al final era otra vez un diseño particularísimo que ni yo ni nadie más podría realizar, sólo él, era una solución suya. Y al final, todo eso estaba ahí, y mucho más, porque el mismo material en México, por lo menos donde yo lo trabajo, es bronce obtenido de reciclaje, están los cables, las chapas, las llaves, las puertas, las válvulas, y mezclan todo eso y tienes un bronce con muchas impurezas e historia, que viene con una piel toda manchada y diferente en cada caso, lo que le da a cada pieza un carácter individual, una textura especial. Además, a nivel de modelado, el bronce me permitía hacer un montón de cosas: si en barro era muy complicado e invertía mucho tiempo en intentar hacer formas ligeras o de gran formato apoyadas en un punto, verdaderos desafíos, con el bronce todo eso es muy fácil. Puedes hacer formas delgadas, un pelo, por ejemplo. Así que lo que encontré dentro del proceso me encantó, descubrí un material tan rico y tan apasionante como el barro. Desde entonces hasta la fecha sigo haciendo piezas de bronce.

Sobre la resina

-La llegada a la resina fue un poco por accidente, porque me di cuenta de que necesitaba una memoria de mi trabajo, necesitaba ver qué he hecho. Y en el caso de la escultura no es suficiente una fotografía: la reproducción de dos dimensiones –como en la pintura o el dibujo– no basta. Al irse una escultura, me quedaba sin memoria. No puedo hacer lo que hago si no puedo ver lo que hice. Entonces decidí, una vez terminadas las ediciones de bronce, hacer una copia de resina para mí, una copia sencilla con el mismo molde de hule medio dañado. A fuerza de estarlas viendo en el estudio, pensé: por qué no usar la resina como material definitivo, un material de apoyo y de estudio. Como pasó antes con el bronce, me pregunté qué debía hacer con la resina, qué podía hacerle para que me gustara, me interesara; para que, como material, cumpliera lo que yo necesitaba. A partir de ahí experimenté hasta lograr esta resina traslúcida. Descubrí una gama impresionante de posibilidades, resinas que pueden parecer un hielo o un cristal, piedra o metal. Es un material que aguanta muchas combinaciones. Me gustaría que fuera traslúcida como la piel humana. Necesito algo adentro que detenga el paso de la luz en algunos puntos”, pensé, y entonces metí atrás otro color, con una resina más opaca. Los experimentos me llevaron a otras ideas que resultaron más divertidas: ¿por qué no usar el bronce, que podría entenderse como un material noble, sólo como soporte? Es decir, invertir los roles. ¿Y si no pienso en que es un material de gran tradición y sólo aprovecho algunas de sus cualidades y lo uso como estructura? Empecé a usarlo en el interior de la pieza. Luego hice también una escultura tres milímetros más pequeña, sin piel, para ponerle una última piel con la resina, y vi que ésta, que es ligera y traslúcida, contrasta encima del bronce, que es fuerte. Y así me empezó a gustar mucho la idea de revertir la vocación de los materiales. La resina es un material que no está concebido para hacer escultura, es más de uso industrial, es una cosa totalmente nueva, barata, contra el bronce que sí tiene todo un proceso y una tradición. Me gusta darles a los materiales usos diferentes a los comúnmente asignados, se me antojó agregarle materiales orgánicos porque la resina me parecía muy fría cuando la usaba sin el bronce, me faltaba esa parte de accidente que puede hacer única cada copia. Entonces empecé a mezclarla con semilla de amaranto, tabaco, sal y carne seca. La carne fue toda una experiencia, porque la mezclas con la resina y se hace como “machaca con huevo”. La resina se calienta y empieza a hervir la grasa, se licúa y comienza a oler a carne asada. El resultado final es padrísimo. Dejas que la escultura, o la técnica, o el material se porte como se le antoje y empieza a hacer cosas raras, truena de acá, y allá se hace una explosión. Todo eso me daba ingredientes que me faltaban, algo que no controlo dentro de lo controlado de la forma. El no control del material es lo que más me mueve.

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Sobre la piel de la escultura

-En cada milímetro de la escultura debe estar la piel que corresponde. Quitarla me resulta hasta doloroso. Pienso en volver lisa una escultura y me parece que sería como pasarte un pelapapas y quitarte la piel. Estoy convencido de que hay un código en cada milímetro de una escultura que se modela o en cada centímetro de pintura: siempre dice algo. Mucha gente piensa que se trata una textura puesta con un sentido estético porque necesito producir algún efecto. No es ésa la idea, aquí es realmente la huella incontrolada de una experiencia única.

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Sobre el diálogo entre la obra y el entorno

-Me gusta mucho la idea de ubicar la escultura en espacios. Me gustan las líneas de tensión que esto genera. Cuando ubico una escultura en una plaza, en el espacio público, tenemos ese lugar que es armónico, la gente lo conoce y lo reconoce todos los días. De repente, lo intervienes y creas un punto de tensión. Replanteas todo el espacio a partir de una presencia que rompe esa armonía y hace que te vuelvas a cuestionar, que veas el espacio de otra manera. La escultura se apropia de los espacios, es capaz de generar espacios nuevos en donde creíamos que todo estaba totalmente entendido. Haces vibrar el espacio de manera diferente con tu intervención.

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Sobre el tema hombre / mujer

-Quien considere que está limitado por una cuestión de género me parece pobre. Me veo a mí mismo como un ser integral. No cuestiono mucho el tema hombre/mujer, por lo menos no en mi trabajo.

 

Sobre el visitante

-Me encantaría que se parara frente a mi trabajo con la más mínima cantidad de prejuicios. Que no piense que está frente a una obra de arte porque alguien le dijo que lo era. Me encantaría un espectador abierto a su propia reacción. Es impresionante el abanico de reacciones frente a una obra de arte. Es ilimitado y tan rico como variada es la gente que la ve. De todas maneras el objeto está ahí y es accesible a cualquiera. Es de cada quién, es su propia visión.

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Mtro. Jorge Marín, presente en la inaguración de Corpus.

 

Obra reciente de Francisco Toledo en el Museo de Arte Moderno

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  • La muestra Duelo, integrada por un centenar de piezas de cerámica, permanecerá abierta del 22 de octubre de 2015 al 28 de febrero de 2016

México DF a 23 de Octubre 2015.- El artista oaxaqueño Francisco Toledo (1940) presenta, del 22 de octubre de 2015 al 28 de febrero de 2016, la exposición Duelo en el Museo de Arte Moderno (MAM).

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Francisco Toledo en la noche de la Inauguración en el el Museo de Arte Moderno, México, DF

Organizada por el Instituto Nacional de Bellas Artes (INBA), la muestra se compone de un centenar de piezas de cerámica de alta temperatura que el creador elaboró recientemente en el taller del maestro Claudio Jerónimo López, un anexo del Centro de las Artes de San Agustín.

Esta nueva serie de Francisco Toledo es una reacción emocional, moral y de indignación ante el mundo que nos rodea y la situación que se vive en la actualidad.

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Francisco Toledo demuestra con esta exposición que es un artista coherente con lo que hace, no sólo en el arte, sino también en su vida personal.

Incorpora en su lenguaje artístico hechos muy concretos de nuestra realidad, como la introducción del maíz transgénico, la corrupción y otras situaciones que afectan a la sociedad, y está inspirado también en mitos y leyendas orales oaxaqueñas, así como en la tradición de la imaginería erótica.

En la actual muestra, el maestro Toledo conserva elementos de su repertorio iconográfico, como los bestiarios, y por otro lado hace referencias muy directas al sufrimiento a través de diversas imágenes, entre las que sobresalen los mecates, las urnas, los rostros sin ojos y las expresiones de dolor.

Otro rasgo peculiar de la exposición, de los muchos que podrá descubrir el público, es que en cada una de las piezas aparece el color rojo, sin olvidar que todos los objetos tienen cualidades estéticas innegables. Toda la serie mantiene una unidad y un equilibrio.

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Francisco Toledo en la noche de la Inauguración en el el Museo de Arte Moderno, México, DF Foto 2

Francisco Toledo, considerado uno de los mejores creadores vivos de México, cumplió 75 años de edad el pasado 17 de julio. También es luchador social, ambientalista, promotor cultural, coleccionista y filántropo. En pocas palabras, un artista de excepción.

Es, además, Creador Emérito del Sistema Nacional de Creadores de Arte del Fondo Nacional para la Cultura y las Artes (Fonca), distinción que recibió en 1993 por la realización de obras de excelencia que han impactado de manera significativa en el desarrollo social y cultural del país.

Hace 20 años, el ensayista Carlos Monsiváis se refirió a él en los siguientes términos: “Toledo es también el autor de su tradición. Inventor de tradiciones: nada de lo que aparece en su obra había existido antes, ni leyendas, ni las paradojas del animismo visual, ni el arrejuntamiento del poder sexual de las tradiciones con la sensualidad de las formas”.

Su nueva serie también está inspirada en los 43 estudiantes desaparecidos de Ayotzinapa, y dedicada a ellos.

 

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Steve Jobs

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Reseña por Lucía Santiago Dantés.

De las películas que uno va a ver por amor a la camiseta Apple, por ver a Michael Fassbender actuar como Steve Jobs y a Kate Winslet como su directora de Marketing Joanna Hoffman. La historia se centra demasiado en los lanzamientos de los productos Apple y los tantrums de Steve Jobs con su esposa y su hija, con Steve Wozniak y con sus trabajadores antes de cada show en vez de contar una historia más redondeada. Ni siquiera podemos decir que es una biopic! Aún con todo, es una película que entretiene. Lo jugoso son los pleitos idealizados entre la gente que rodeaba a Jobs. Dirigida por Danny Boyle (Trainspotting, Slumdog Millionaire, 28 days later) “Steve Jobs” tiene un sello de garantía para disfrutarse en cineplexes a lo largo de todo México. La película distribuida por Universal actualmente se encuentra en cartelera por edición limitada como parte de la 59 muestra de cine de la Cineteca Nacional, pero muy pronto será distribuida a nivel nacional.

Para todo usuario Mac (como su segura servidora) la película vale la pena verla. Tristemente la historia sólo abarca desde el lanzamiento de la mac en 1984 junto con el comercial de Riddley Scott que hizo historia, hasta el lanzamiento de la iMac. Finalizando cuando le promete a su hija un producto para poner 1,000 canciones en su bolsillo porque ya está cansado de verla con el walkman a cassette que parece un ladrillo colgando de su cintura.

Para todos los que usamos toda la vida productos Apple sabemos que hubo mucho más lo que cuenta la película, en ratos siento que se basa demasiado en los titulares de los periódicos de las fechas que en lo que Steve Jobs hizo y todo lo que realmente se vivió en esas fechas. Nunca se incluyó el gran robo de Bill Gates que como muchos programadores saben, Gates engatusó a Jobs para pedir prestadas unas cuantas Macs prototipo, haciendo reverse engineer y a sus espaldas trabajar en un nuevo prototipo: Windows. Si mis pequeños saltamontes, de una Mac surgió el sistema Windows.

Para muchos de nosotros Steve Jobs y Steve Wozniak forjaron nuestro futuro de tal manera que los tenemos que ver como los precursores de la vida moderna. Amén del Arpanet y su primer web browser disponible sólo en Mac: Netscape.
Como consecuencia, cualquier historia relacionada con estos grandes visionarios es un deleite para nuestros sentidos y nuestras almas. Trayéndonos grandes recuerdos del despertar de una nueva era.

Quien sale en esta película? Woz es interpretado por Seth Rogen, CEO Apple John Sculley es Jeff Daniels, Michael Stuhlbarg es Andy Hertzfeld y Katherine Waterston es Chrisann Brennan.

Para más informaciones sobre horarios visita la página web de Cineteca Nacional

59 Muestra: Una paloma reflexiona sobre la Existencia

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59 Muestra: Una paloma reflexiona sobre la Existencia desde la rama de un árbol.

Reseña por: Lucía Santiago Dantés.

Roy Andersson termina su trilogía del absurdo y sinsentido de nuestra existencia, o la humanidad. Andersson logra reflejar muy bien esto tanto en su guión como en la estructura de su película.

“Una paloma…” es un prisma de pequeñas historias absurdas, hilarantes y sin sentido. La película comienza con un hombre en un museo, le sigue un hombre que al tratar de destapar una botella de vino sufre un ataque al corazón, una  obesa maestra de danza flamenca que acosa a un joven bailarín. El hilo conductor de la historia está a cargo de Jonathan (Holger Andersson) y Sam (Nils Westblom) una pareja de vendedores de artículos de bromas como colmillos de vampiros, una bolsa de risas macabras y una mascara del “tío un diente”.  De cierta manera vemos todo lo absurdo de la vida, situaciones que nosotros mismos propiciamos, como lo son las malas ideas en los negocios, el amor no correspondido, la muerte súbita e inesperada por alguna falla interna en nuestro organismo, la mujer que habla por teléfono mientras un pequeño mono recibe cargas eléctricas, no sólo ignorando su trabajo sino el sufrimiento de un animal, algo que hacemos cada que comemos y cocinar cadáveres de animales, embriones y beber leche materna de otras especies aún en nuestra etapa adulta (somos los únicos que lo hacemos). La misma indiferencia se ve cuando arrojan a africanos a una especie de instrumento musical similar al Toro de Falaris, para que una audiencia demasiado burguesa lo admire. Sin olvidar el anacrónico Rey Carlos XII quien se topa con Jonathan y Sam en un Pub, con una arrogancia sólo digna en un Rey pero que muchos seres humanos derrochan durante toda su vida exigiendo trato de nobleza. Al final para qué sirve todo esto? para nada. Somos absurdos y tratar de entender una película absurda y entendernos a nosotros mismos es realmente una ociosidad.

En cuanto al estilo del director, como todas las películas suecas, tiene una cinematografía impecable. Filmada en un realismo puro, la cámara nunca se mueve ni está cerca de los personajes, simplemente está al fondo desde donde vemos todo. Cada escena parece un cuadro en movimiento, Llama mi atención el maquillaje que se utiliza para casi todos los personajes, con una palidez sepulcral y ojeras, algunos hasta se podrían confundir con zombies… o es acaso que eso somos? seres repugnantes que damos por hecho nuestro dominio al pasar por este mundo?

Una película para ver, contemplar y reflexionar sobre nuestra propia existencia.

59 Muestra de Cine: “45 Años”

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Reseña por Lucía Santiago Dantés

Aunque el guión está escrito y dirigido por Andrew Haigh, 45 años está basada en un cuento corto titulado “In Another Country” de David Constantine. Eso explica la decena de escenas alargadas de manera innecesaria.

La historia comienza en Norfolk, Inglaterra. Una pareja en edad otoñal, sin hijos, vive tranquilamente en su casa con la única compañía de un perro. Están a una semana de su 45 aniversario de bodas. Kate y Geoff Mercer (Charlotte Rampling y Tom Courtenay) desayunan cuando Geoff recibe una carta en alemán sobre el hallazgo del cuerpo de una mujer llamada Kate, quien murió hace 50 años. El cuerpo está intacto debido a que estuvo congelado todos estos años. Geoff aparece como pariente más cercano. Kate se intriga. Como es que aparece él como pariente más cercano? aunque Geoff le explica que cuando era joven viajó con una amiga por las montañas europeas y les fue más fácil decir que eran esposos,  Kate no se traga el cuento tan fácilmente y decide investigar.  Por las pláticas con su esposo y su reacción ante la noticia, Kate puede decir que fue algo más en su vida. Poco a poco se va dando cuenta que en su relación hay un fantasma entre ellos, o es algo más?

Geoff comienza a fumar de nuevo, y se vuelve esquivo ante las preguntas de Kate aunque le contesta todo con la verdad. Le asegura que es algo del pasado. A pesar que la relación ya tiene muchas décadas, Kate sabe que algo no está bien. Al principio podríamos pensar que la caja hizo recordar el pasado y la relación que tuvo Geoff, sobretodo porque lo vemos hurgando entre sus fotos, mientras que Kate, celosa, quiere ver la foto que Geoff escondido en el ático atesora. Pero la historia nos da indicios de lo que está pasando, indicios serios que atinan a pensar que Geoff nunca pudo olvidar a Katia. Sobretodo cuando Kate la pregunta sobre el color de su cabello y Geoff contesta que oscuro como ella, esa noche en la intimidad Kate se da cuenta que Geoff cierra los ojos y ella le pide, casi exige que los abra, inmediatamente el hombre pierde la inspiración. Otro golpe bajo a su relación. Kate decide todavía dar un paso más allá cuando se sube al ático sólo para descubrir un pequeño shrine casi un refugio del pasado, donde Geoff tiene un montón de cartas, fotos y diapositivas del viaje así como el carrusel y una pantalla hecha de sábanas donde se puede apreciar los días felices de juventud entre Geoff y Katia cuando vemos el vientre abultado de ella, es cuando vemos otra pieza de información junto con Kate que nos hará pensar hasta qué punto ella es sólo un repuesto mundano de alguien. Inclusive la secuencia final tiene un amargo desenlace al bailar la pieza de aniversario.

45 años aunque buena, tiene sus detalles, por ejemplo sus escenas a veces están demasiado prolongadas innecesariamente, sin embargo si le quitamos este tiempo en pantalla nos quedamos  con la mitad de la película.

Un punto a favor es que en momentos me recuerda mucho la puesta en escena de Bergman, de quien seguro utilizó ciertos recursos narrativos.

45 años es mucho leer entre líneas, es lo que no se dice lo que importa. Lo que piensan los personajes, pero lo callan.

Parte de la 59 muestra de cine, se exhibe en la cineteca nacional o en los cineplexes asociados.

Consulte la cartelera en la cinetecanacional.net

“Vanguardia rusa. El vértigo del futuro” en el Museo del Palacio de Bellas Artes

Vanguarda Rusa, una exposición muy interesante que no te puedes perder en el Museo del Palacio de Bellas Artes. La exposición estará abierta hasta el 31 de enero del 2016. Entrada: 45 pesos Domingos Gratis.
A continuación presentamos la información de la exposición Vanguardia Rusa:
  • Exposición inédita que reúne más de 500 obras de arte creadas entre 1911 y 1948, correspondientes al periodo de la vanguardia ruso soviética
  • A 125 años del establecimiento de relaciones diplomáticas entre Rusia y México
  •  Concepto curatorial de Sergio Raúl Arroyo.

El Consejo Nacional para la Cultura y las Artes (Conaculta) y el Instituto Nacional de Bellas Artes (INBA), a través del Museo del Palacio de Bellas Artes, presentan Vanguardia rusa. El vértigo del futuro, exposición inédita que reúne más de 500 obras de arte entre pinturas, maquetas, bocetos de vestuarios, filmes, carteles, fotografías, libros, dibujos, collages, cerámicas, esculturas, instalaciones y material documental de más de cien artistas rusos, como Vladímir Tatlin, Alexandr Ródchenko, Kazimir Malévich, Serguéi Eisenstein, Vasili Kandinski, El Lisitski, Vladímir Maiakovski, Natalia Goncharova, Olga Rozánova y Varvara Stepánova. La muestra estará abierta del 22 de octubre de 2015 al 31 de enero de 2016 en las nueve salas del Museo del Palacio de Bellas Artes.

El concepto curatorial de la muestra estuvo a cargo del Dr. Sergio Raúl Arroyo, y la coordinación general, de Miguel Fernández Félix, director del recinto. En palabras de Arroyo, “esta exposición permite identificar los movimientos vanguardistas que germinaron en Rusia durante la primera mitad del siglo XX. Mediante el recorrido que se propone, el público podrá apreciar uno de los momentos más brillantes en la historia del arte”.
A lo largo de diez núcleos divididos por disciplinas se ahonda en el estudio de las vanguardias ruso-soviéticas, en las que se plasmaron las pasiones sociales, intelectuales y estéticas de una época. El primer apartado se centra en proyectos arquitectónicos del periodo vanguardista, muchos de los cuales fueron una apuesta a un futuro nunca materializado. La reconstrucción Modelo del Monumento a la Tercera Internacional, ca. 1986, de Tatlin es una pieza fundamental de esta sección.

El diseño, segundo núcleo de la muestra, está conformado por obras de artistas capaces de crear tanto objetos utilitarios como estéticos, desde enseres domésticos hasta herramientas de trabajo, pues el objetivo principal de los vanguardistas era integrar el arte a la vida diaria. Entre los artistas cuyas piezas forman parte de esta selección están Alexandr Ródchenko, Alexéi Shchúsev, Pavel Kozhin, Vasili Kandinski, Varvara Stepánova, entre otros.

El tercer núcleo está dedicado a la obra gráfica dirigida a la agitación política, al anuncio de productos de uso diario o a campañas sociales como la lucha contra el analfabetismo. Entre los exponentes que se encuentran en esta sección están Georgi y Vladímir Stenberg, Gustav Klutsis, Nikolái Suetin, Vladímir Lebedev, y más.

La pintura y la instalación conforman el cuarto apartado. Corrientes como el cubofuturismo, el constructivismo, el rayonismo y el suprematismo desplazaron a las ideas preconcebidas de la pintura, mientras que los materiales para la creación de instalaciones se diversificaron. Lo mismo se podía mezclar metal con madera que con yeso, cuero o alambre. Cualquier material, sin importar su procedencia, podía y debía formar parte del arte.

En el quinto núcleo, dedicado al cine, se exponen distintas vertientes fílmicas de la vanguardia ruso-soviética, como las experimentaciones futuristas de Dziga Vertov, las atmósferas líricas de Vsévolod Pudovkin y los deslumbrantes montajes de Eisenstein.

La música y la experimentación sonora de la vanguardia rusa serán representadas en la sexta sección, mediante 14 audios. . Vals sentimental op. 51, no. 6 (1882) – 2’11, de Chaikovski; “Augurios primaverales” de La consagración de la primavera (1913) – 3’03, de Stravinski; La fundidora de acero, op. 19 (1927) – 3’36, de Mosólov; y “La fábrica” de Le pas d’acier, op. 41b (1927) – 3’03, de Prokófiev son algunas de las piezas musicales que podrán ser escuchadas.

El legado vanguardista dentro de las artes escénicas se incluye en el séptimo núcleo, en el que se presentan diseños de escenografías y bocetos de vestuario a través de propuestas de artistas como Vladímir Tatlin, Kazimir Malévich, Alexandra Exter y Liubov Popova.

La influencia de los movimientos vanguardistas dentro de la literatura y la edición se observa en el octavo apartado, en el que la ruptura de la sintaxis, la fragmentación de las palabras y la edición de libros semiartesanales son claro ejemplo de las características del nuevo arte. Vladímir Maiakovski y Alexéi Kruchiónij son algunos de los creadores que conforman esta selección.

El noveno núcleo corresponde a la fotografía, que muestra el tono experimental y creativo de la vanguardia rusa. Especial énfasis merece el fotomontaje como género, en el que fragmentos de fotografía logran coexistir. Sobresalen las propuestas de Mijaíl Préjner, Alexandr Grinberg y Arkadi Shaijet.
El último apartado de la muestra corresponde a los dibujos eróticos de Serguéi Eisenstein. A lo largo del recorrido por esta sección, pueden verse obras marcadas por fantasías explícitas que contienen actos de necrofilia, homosexualidad y escenas orgiásticas. Asimismo, asociaciones del subconsciente con la muerte y el sexo, el horror y el éxtasis, la pasión y la religión inundan las piezas. Muchos de estos dibujos fueron realizados durante la estancia del cineasta en México en 1931.

Algunas de las principales obras exhibidas en la muestra son: Libros (cartel de anuncio publicitario para la Editorial Estatal Gosizdat), 1924, Composición, 1918 y Doble retrato (doble exposición), 1924, de Ródchenko; Cuadro negro, 1930 y Suprematismo (Supremus n°. 55), 1916, de Malévich; Seis chicas en busca de un refugio, 1928 y Una apuesta de alta sociedad, 1927, de los hermanos Stenberg; Tatlin trabajando en el “Monumento a la Tercera Internacional”, 1921, de Lissitski; Monumento a Cristóbal Colón en Santo Domingo, (concurso), 1929, de Shchúsev; Avés exóticas, y Acuarela, 1916, de Kandinski.

La selección curatorial proviene de 27 colecciones internacionales, entre ellas las de los museos Estatal de Hermitage, Estatal de Bellas Artes A. Pushkin, Estatal Ruso, Multimedia de Arte, Estatal Shchúsev de Arquitectura, Estatal de Vladímir Maiakovski, el Centro Pompidou, la Biblioteca Nacional Rusa, el Archivo Estatal Ruso de Literatura y Artes, y la Colección Rosizo.

Vanguardia rusa. El vértigo del futuro estará acompañada por una publicación en español ilustrada con imágenes de obras, un ensayo curatorial de Sergio Raúl Arroyo y textos de los especialistas Adriana Bellamy, Alexander Lavrentiev, Alla Semenyuk, Dmitri Rodiónov, Elena Barkhatova, Horacio Fernández, Vera Tevekhina, Irina Korobina, Irina Rudenko, Jorge Juanes, Juan Manuel Bonet, Maria Haltunen, Tatiana Enikeeva y Margarita Tuptitsyn. El volumen contará con un tiraje de tres mil ejemplares y podrá adquirirse en la tienda del museo, ubicada en la Sala Internacional del recinto de mármol.
En el marco de la muestra, y con la finalidad de ampliar la experiencia de los visitantes, el museo presentará un programa de actividades conformado por pláticas con especialistas, mesas de discusión y visitas guiadas, además de un ciclo de cine que se proyectará en la Cineteca Nacional del 20 de noviembre al 3 de diciembre.

Asimismo, con el objetivo de que el público disfrute la muestra desde otros soportes, el Museo del Palacio de Bellas Artes lanzará un micrositio web que contiene toda la información de la exhibición, así como imágenes de obra, un glosario con los principales términos utilizados en la exposición y una sección con material audiovisual. Estará alojado en el sitio web ya mencionado.
Además, debido al continuo interés por ofrecer contenidos innovadores y para complementar diferentes lecturas a la muestra, el Museo del Palacio de Bellas Artes presentará cuatro listas de reproducción musical elaboradas en colaboración con la aplicación Spotify.

La primera de ellas permitirá al público apreciar las secciones del primer piso del museo (arquitectura, diseño, gráfica, pintura e instalación, cine y música). La segunda estará dedicada a las artes escénicas y la literatura. La tercera contendrá piezas musicales inspiradas en la sala de fotografía, y, finalmente, la cuarta playlist ilustrará el apartado de los dibujos eróticos de Eisenstein. La manera en la que el usuario podrá disfrutar de esta experiencia es a través del perfil del museo (mbellasartes) en Spotify, ya sea desde su tablet, smartphone o computadora.

La muestra estará abierta a todo público del 22 de octubre de 2015 al 31 de enero de 2016, de martes a domingo de las 10:00 a las 18:00 horas. Costo: 49 pesos. Entrada gratuita permanente a estudiantes, maestros, mayores de 60 años, menores de 13, discapacitados y pensionados. Entrada libre al público en general los domingos.

Tres Corazones – 59 Muestra de Cine

CHIARA MASTROIANNI CATHERINE DENEUVE and CHARLOTTE GAINSBOURG in 3 HEARTS photo courtesy of Cohen Media Group_b7d4ac89-e1ab-e411-8748-d4ae527c3b65_lg

Reseña por Lucía Santiago Dantés.

Dirigida por Benoit Jacquot (Tosca, Farewell My Queen) Tres Corazones es una historia de encuentros y desencuentros que tendrán como consecuencia un triángulo amoroso entre dos hermanas y un inspector de impuestos.  La serie de sucesos que nos relata Jacquot y el cómo está contada la historia es intrigante.

Una noche en una ciudad pequeña de Francia, Marc (Benoît Poelvoorde) pierde el tren, tras hacer plática con Sylvie (Charlotte Gainsbourg) ambos sienten una conexión y pasan toda la noche divagando por las calles de la ciudad y platicando, conociéndose. Se podría decir que fue una noche mágica para ambos. Al despedirse deciden verse de nuevo en París sin embargo una cita en su trabajo retrasa a Marc y ambos pierde la oportunidad de reencontrarse. Sylvie triste y decepcionada, regresa a la vida habitual con su pareja. Es obvio que no es feliz en su relación.

Sylvie junto con su hermana Sophie (Chiara Mastroianni)  dirigen una tienda de antigüedades que fue de su madre (Catherine Deneuve). Las tres son muy unidas y Sylvie tiene que partir a EU con su esposo mientras que Sophie tiene que lidiar con la tienda ella sola. Así un día de oficina cualquiera Marc conoce Sophie y comienzan a salir, conforme la relación va avanzando, Marc se da cuenta que es la hermana de Sylvie.

La historia bien podría ser la versión realista o pesimista (según se le quiera ver) de Serendipity. Todos sabemos que esto no va a terminar bien por más vueltas que le des en la cabeza, Al mismo tiempo, Jacquot nos reafirma con música ominosa la certeza de la tragedia.

Hay muchos indicios para pensar así: los desencuentros casuales o provocados, los ataques de ansiedad de Marc, su corazón, sin embargo es difícil evitar el reencuentro y la confrontación de Marc y Sylvie. Cuando esto sucede, crean un nuevo infierno del cual es inevitable escapar sin consecuencias. Jacquot también nos da detalles muy sutiles del drama de los personajes cuando vemos a Sylvie suplicar de rodillas a su marido que no diga nada a su madre. Con unas cuantas palabras nos ha dejado claro que todos menos Sophie, saben lo que esta ocurriendo a sus espaldas, ya que la madre de ambas por su silencio (y tal vez porque las conoce demasiado bien), se ha dado cuenta de todo, lo sabemos por la manera reprime a Sylvie por no contestar el teléfono a su esposo, por sus silencios reprobatorios, por esos gestos y detalles en la entonación de sus palabras cuando Sylvie le dice que se va de viaje antes de regresar a Estados Unidos. Sin embargo, tanto Sylvie como Marc terminan víctimas de su propio engaño y en gran parte de las circunstancias que lo llevaron a esto. Ninguno de los dos hizo con la intención de herir a sus seres queridos, simplemente las cosas se dieron así y después ya fue muy tarde para arreglar o cambiar el curso de sus vidas.

Tres corazones es una película con una historia muy bien orquestada y muy interesante. Estrenó en el 2014 en el Festival de Venecia, participó en el Toronto International Film Festival y compitió en los premios Lumiére de la industria cinematográfica en Francia.