Entrevista a Asher Potter sobre su colección de Harry Potter.

asher potter

Por Michel Bobadilla Vélez

He tenido la oportunidad de visitar al hombre de 39 años que ha dedicado tiempo, dinero y esfuerzo para posicionarse como uno de los orgullosos mexicanos que portan un “record guiness”: Asher Silva Vargas, mejor conocido como Ahser Potter. La memorabilia más grande del mundo en artículos de la saga del mago más famoso después de Merlín, me refiero por supuesto, al niño que vivió: Harry James Potter.

Es increíble pensar en poseer 100 artículos sobre la misma cosa —es algo que medito mientras me dirijo a su casa—cuando uno es fanático de algo quiere poseerlo todo y engrandecer su colección, que apenas ocupa un rincón del hogar. Pero Asher Menahem Silva Vargas, ha logrado acumular más de 4,000. Los ha contado, catalogado y enviado el cotejo a Londres para recibir la noticia de su vida, era un coleccionista por excelencia, lo sabía, pero ahora era oficial.

No ha pasado más de un año desde que recibió la condecoración y como buen amigo he felicitado su esfuerzo, la visita tiene un propósito más que periodístico.

La verdad es que no es una persona engreída, todo lo contrario, es humilde y me ofrece un vaso de agua al llegar. No es su casa particular, así se llama el museo “La casa de Asher Potter”, dónde exhibe su colección y en ocasiones proyecta películas o desarrolla eventos con los otros fans. Nos sentamos y platicamos sobre lo que ha hecho y los planes que tiene para la casa.

Quiero saberlo todo y él está contento de relatarme, me dice que es fan desde hace 16 años —con 16 años viendo la saga de Potter, Asher ha sacrificado muchas cosas para lograr su objetivo, aunque admite que llegó a pensar en Guiness hasta hace menos de 4 años—. Su gusto comenzó leyendo el libro 1 “La piedra filosofal”, y decidió que leería todos los demás, tras hacerlo emprendió la apreciación de películas. Su trabajo como abogado le permitió darse gusto en artículos de alto y bajo precio, los iba recolectando por aquí y por allá, pidiendo por internet y buscando en mercados locales. Comprendí que para él pasaron años de amor por la saga, consiguiendo artículo por artículo y lograr un triunfo.
Fue invitado al museo del Juguete Antiguo para exhibir su memorabilia, con la finalidad de que los fanáticos de la Ciudad de México observaran y compartieran con Asher pláticas y experiencias.
“Entendí que si una colección no se comparte, se muere.”
Asher estuvo 4 meses ahí, y fue cuando pensó en exponer permanentemente su colección, en que fuera su legado cuando él no estuviera y quería ver ese sueño realizado para él y la persona más importante en su vida.
Yo no he sentido ese dolor nunca, y si pudiera pedir un deseo a algún ente infinitamente poderoso sería no conocer jamás lo que se siente perder a mi madre. Jamás lo mencionó abiertamente, pero sus palabras y las lágrimas en sus ojos me hacen ver que su madre fue quién lo impulso más en este proyecto; y que vivió lo suficiente para ver realizado el sueño de ambos. El amor entre la madre y su único hijo es algo inexplicable, porque Asher la lleva clavada en el corazón tanto como ella lo llevó a él.
Fue ella quién le regaló lo que él llama sus “piezas únicas”, las cuales atesora y se encuentran exhibidas en lo más alto de su casa. Piezas que ella fabricó con amor para que Asher las pusiera donde más le gustara.
Me cuenta que uno de sus objetos más preciados fue la varita de sauco, la cual consiguió por internet, aventurándose en esos años a aprender a usar la compra por este medio y lo sintió como un gran logro.

Fue un año completo el que tardó en completar el inventario de los objetos. Se tomaron fotos, se describen materiales, se marcaron los años, la procedencia y después hizo la traducción al idioma inglés. Para mandar el material a Londres y esperar el resultado. —No ha parado para tomar agua, ni se ha levantado o distraído, se nota el fervor que tiene por su colección—. Ni él tiene idea de cuánto ha invertido en las piezas que tiene, piensa que es más que solo el precio del objeto, en algunos casos pagó más por el envío que por la pieza.

Asher se da cuenta que ha hecho muchos sacrificios en pro de su colección. De todas formas posibles; me platica de la ocasión en que se compró un celular carísimo y al día siguiente tuvo que venderlo por adquirir una pieza nueva. El celular le duró 24 horas.
El 30 de abril recibió a sus 30 años el único regalo del día del niño, por parte de su madre. Un adorno de pared con la imagen de la cámara secreta, emplayada en una base de lámpara de techo, hecho a mano por ella misma. Es el artículo más importante que posee.
Platicamos fuera de grabación todavía un par de horas. Es un hombre feliz, aunque un tanto solitario. Quiso llevarme en el auto al metro para que yo tomara rumbo a mi hogar, que aunque no tiene más de 4,000 objetos me hace sentir cómodo.

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